1. ¿Qué pasó exactamente en el sendero?
El pasado 29 de julio, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) selló 32 establecimientos comerciales ubicados en diversos sectores del sendero peatonal de Monserrate. La medida se tomó en respuesta a denuncias interpuestas por la Alcaldía Mayor de Bogotá en conjunto con el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD). Las quejas señalaban una ocupación en aumento por parte de puestos de comercio e infraestructura de vivienda informal. Asimismo, las autoridades distritales advirtieron sobre la falta de regulación en los servicios básicos y el vertimiento directo de aguas residuales hacia la zona de reserva forestal protectora.
2. ¿Qué reclaman los comerciantes y las familias afectadas?
Los comerciantes afectados —familias que se autodenominan "nativas de Monserrate"— han manifestado un profundo descontento ante la ausencia de una notificación previa. Para este grupo de habitantes, la venta de alimentos, artesanías y servicios a los visitantes ha sido el pilar de su economía por más de cuatro generaciones y cuatro décadas de presencia continua en la montaña. A casi dos meses de la intervención, la dinámica habitual del camino cambió notablemente: los puestos lucen desiertos y delimitados por cintas amarillas de seguridad. "No estamos de acuerdo con la medida porque dejaron a familias enteras sin el sustento diario. Queremos una explicación clara de en qué estábamos fallando o qué afectaciones le generamos a la reserva para subsanarlas; incluso si es necesario reubicar la vivienda lo haríamos, porque lo que nos interesa es seguir trabajando en el lugar donde hemos vivido toda la vida", afirmó uno de los comerciantes tradicionales del sector.
3. ¿Por qué las autoridades tomaron esta decisión ambiental sin notificar?
Frente a las críticas por el procedimiento, Yuber Cárdenas, director operativo de la CAR, aclaró que la legislación ambiental establece un protocolo estricto. Cuando existen denuncias sobre irregularidades en áreas de reserva protegida, no es obligatorio realizar un aviso con antelación, ya que esto podría obstaculizar las diligencias de inspección y control. De acuerdo con los estudios técnicos, la ocupación carecía de un Plan de Manejo Ambiental (PMA), instrumento legal obligatorio para realizar actividades en áreas protegidas. Este plan exige cumplir parámetros estrictos: implementar trampas de grasa y sistemas cerrados para el tratamiento de aguas residuales (impidiendo vertimientos directos a las quebradas), gestionar la clasificación y retiro total de residuos sólidos, y evitar obras en concreto o expansiones habitacionales que degraden la calidad del suelo y la cobertura vegetal nativa.
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4. ¿Por qué la iglesia, el teleférico y los restaurantes tradicionales sí pueden funcionar?
Una de las inquietudes más comunes que surge a raíz de este problema, entre bogotanos y turistas es por qué algunos comercios continúan abiertos mientras el sendero fue intervenido. La diferencia radica en que estructuras como la iglesia, el sistema de teleférico, el funicular y los restaurantes formales operan bajo el Plan de Manejo Ambiental, mencionado anteriormente, que anteriormente fue aprobado por la autoridad ecológica. Este esquema legal les fija límites estrictos de expansión física, parámetros técnicos de construcción liviana y obligaciones periódicas en el tratamiento de aguas y basuras. De este modo, sus operaciones quedan sujetas a restricciones permanentes para evitar la fragmentación del ecosistema y mitigar la presión sobre el parque natural.
5. ¿Cuál es el camino para resolver el conflicto?
Actualmente, voceros elegidos por la comunidad del sendero, representantes del Concejo de Bogotá y el equipo técnico de la CAR adelantan mesas de concertación. El propósito de estos encuentros es establecer si los vendedores informales pueden acogerse a los lineamientos ambientales que ya cumplen otros senderos ecológicos de los cerros orientales. El proceso requiere que la misma comunidad construya una propuesta de manejo sostenible para ser evaluada por la administración distrital y la CAR. Como explica Simón Buitrago, profesional de la corporación: "No podemos ser jueces y verdugos; la CAR está abierta a trabajar en conjunto con la comunidad para crear una estrategia que ellos mismos presenten a la Alcaldía, demostrando que pueden cumplir las normas ambientales".





